El jefe de la barra de Rosario Central y su amigo “Rana” Attardo fueron emboscados y asesinados tras un partido en el Gigante de Arroyito. A doce meses del hecho, la causa avanza con pocos resultados y una ciudad aún marcada por el miedo.


Este 9 de noviembre se cumple un año del homicidio de Andrés “Pillín” Bracamonte, histórico líder de la barra de Rosario Central, y de su mano derecha, Daniel “Rana” Attardo. Ambos fueron asesinados tras una emboscada ocurrida a la salida del estadio Gigante de Arroyito, en un episodio que desató temor en Rosario ante la posibilidad de una guerra entre bandas.

A doce meses del crimen, la investigación judicial mantiene cinco imputados —tres por encubrimiento y dos como partícipes necesarios—, pero sin avances significativos. Según los fiscales, el hecho estaría vinculado con la irrupción del grupo narco conocido como Los Menores, que buscaba tomar el control de la barra. Tras la muerte de Bracamonte, su lugar fue ocupado por Lautaro “Laucha” Ghiselli, hoy detenido por asociación ilícita, bajo órdenes del prófugo Matías Gazzani, líder de la organización.

La emboscada ocurrió sobre la calle Avellaneda, luego del partido entre Rosario Central y San Lorenzo. Un supuesto corte de luz habría servido como señuelo para tender la trampa mortal. “Si me matan, la ciudad se incendia”, había advertido años antes el propio Bracamonte, una frase que hoy resuena como presagio en una Rosario atravesada por la violencia y el miedo.

Tendencias